Kemonik

1 de octubre: celebrar la infancia también es defender sus derechos

En Kemonïk hablamos del Día de la Infancia porque queremos poner en el centro a todas las niñas, niños y adolescentes y, sobre todo, sus derechos.

Laura
Laura Quintana Soms – Girona

Cada 1 de octubre se celebra en Guatemala el Día del Niño. En Kemonïk preferimos llamarlo Día de la Infancia: una manera más inclusiva de hablar de todas las niñas, niños y adolescentes y, especialmente, de recordar que esta fecha debe ir mucho más allá de una celebración.

La infancia tiene derecho a crecer con salud, recibir una educación de calidad, jugar, expresarse, participar y vivir protegida frente a cualquier forma de violencia. No son aspiraciones: son derechos reconocidos por la Convención sobre los Derechos del Niño, que Guatemala ratificó en 1990.

Y todavía queda mucho por hacer para garantizar que esos derechos sean una realidad.

En Guatemala, la desnutrición crónica afecta aproximadamente al 46,5% de las niñas y niños menores de cinco años, una de las grandes vulneraciones que condiciona su desarrollo desde los primeros años de vida. La cobertura de educación preprimaria para niñas y niños de 4 a 6 años se sitúa en el 64,4%, dejando también importantes brechas en el acceso a oportunidades desde la primera infancia.

La protección frente a la violencia constituye otro desafío. UNICEF señala que 9 de cada 10 personas adultas consultadas consideran que en su comunidad las formas habituales de corregir a niñas y niños incluyen castigos fuertes, golpes o gritos, una muestra de hasta qué punto determinadas formas de violencia continúan normalizadas en la crianza. 

Por eso, hablar de derechos de la infancia significa hablar de alimentación, educación, salud, protección, espacios seguros, juego, bienestar emocional y participación.

En Kemonïk intentamos trasladar estos derechos a acciones concretas en San Lucas Tolimán: desde el acceso a libros, refuerzo educativo y espacios seguros en el Centro Cultural Comunitario hasta el acompañamiento psicológico, la promoción de una alimentación saludable o el apoyo educativo a familias.

Pero proteger la infancia no corresponde únicamente a las organizaciones que trabajamos con ella. Necesita familias, comunidades, escuelas, instituciones públicas y organizaciones sociales capaces de construir conjuntamente entornos donde cada niña y cada niño pueda desarrollarse con seguridad y oportunidades.

Este 1 de octubre, queremos celebrar la infancia, sí. Pero, sobre todo, queremos reivindicarla.

Porque los derechos de la infancia no se celebran un solo día: se protegen todos los días.

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